A veces parece que los resortes del poder no son lo que son: resortes del poder. O “aparatos ideológicos”, como se decía antes, del mismo.
Por ejemplo, el Consejo General del Poder Judicial o la Iglesia Católica, sin ir más lejos.
En el caso del CGPJ parece como si ciertas actuaciones puntuales desvanecieran un poco esa imagen un tanto cavernaria, corporativa y de bunker de la reacción que tiene per se.
A veces también el Papa suelta un discurso en Uganda, o en algún recóndito lugar del planeta, y parece que dice cosas relacionadas de verdad con la defensa de los débiles.
Pero no. Son puros espejismos y, como tales, duran muy poco. Pronto “los aparatos ideológicos” aparecen con su verdadera faz: el CGPJ comparando los matrimonios homosexuales con los posibles matrimonios entre personas y animales, en informes que, por cierto, no les han sido solicitados por nadie. Y el Papa, en representación de la institución humana que más muertes y sufrimiento ha causado a lo largo de la Historia (Leer “El Evangelio según Jesucristo”, de Saramago), se pone a echar broncas a nuestros obispos sobre el mal estado de la espiritualidad en España, e incluso sobre temas que para nada le competen, como el mismísimo Plan Hidrológico Nacional.
Por cierto, si yo fuera obispo volvería de Roma francamente preocupado. Porque ese supuesto descenso de los valores espirituales a los que se refiere el Jefe lo asumiría como un reproche sobre la eficacia de mi apostolado, es decir, de mi trabajo.
Pero no. Una vez escuchada la reprimenda, todos se fueron a comer tan tranquilos y regresaron, como si tal cosa, a seguir fracasando en sus respectivas diócesis.
Increíble la situación del Papa echándo la bronca a los obispos por el estado de la espiritualidad y otros temas que no les atañen ni lo más mínimo, parece, una vez más, que nos encontramos ante la mayor empresa multinacional reuniéndose para estudiar sus objetivos comerciales y tirar de las orejas a sus altos ejecutivos, y luego tal y como se estila en los encuentros de estos titanes comidita de fraternización, todos tan amiguitos, la vida de la empresa es así,qué duro es esto de tener poder etc. Dentro de poco, sino lo hacen ya, llevarán transparencias con gráficos y presentaciones powerpoint con los ratios de recolecta de limosnas, asistencias a misa, captación de fieles, evoluciones de las empresas del grupo (Opus Dei etc.), ingresos por otros conceptos (nulidades matrimoniales de pijos y famosos, bodas, bautizos...). Sin duda lo que más me gusta es su continuo rechazo al uso de preservativo, y más aún el proclamar éste como instrumento de inmoralidad en las visitas a los países con una problemática de Sida fuerte en los cuales la ignorancia y el seguimiento a pies juntillas de los dictámenes de la iglesia es lo común. ¿Quién es el inmoral?
Publicado por: Homer | enero 26, 2005 en 10:05 a.m.